Nuestra Historia

El jueves santo, 15 de abril de 1976 cuando nuestro fundador Fray Sebastián López de Murga se encontraba en oración ante Jesús Eucaristía, sintió la inspiración y la necesidad de crear una obra para visitar a los enfermos y a sus familias, donde quiera que se encontraran para llevarles “amor y pan”. Así nació nuestra obra que  acompaña al enfermo especialmente los que padecen de cáncer.

¿Por qué nuestro nombre?

 

El Padre Sebastián López de Murga tuvo en cuenta que, Ezequiel Moreno sacerdote español Agustino Recoleto quien vino a Colombia y trabajó por los más necesitados siendo obispo de la Diocesis de Pasto, murió de cáncer pero pese a su dolorosa enfermedad  continuó hasta sus últimos días ayudando a los que sufrían como él. Para 1976 ya se le atribuían innumerables curaciones debido a su interseción. Quienes se confiaban a él resultaban milagrosamente sanos del cáncer.

Beatificado en 1975 – por S.S. Pablo VI
Canonizado en 1992- por San Juan Pablo II

Significado del lema

Fray Sebastian López de Murga, en su sabiduría, quiso que el lema de la Fundación San Ezequiel Moreno fuera: "LLEVAR AMOR Y PAN" al enfermo de cáncer, entendiendo que llevar AMOR es mostrar el mismo rostro Misericordioso de Dios. De esta manera, el enfermo siente que no está solo, que es el mismo Padre Dios quien envía a sus instrumentos -los voluntarios de la Fundación San Ezequiel Moreno- para aliviar y ayudar a cargar el peso de su propia cruz, uniéndola a la misma cruz de Cristo, para que su situación tenga sentido redentor. 

 

Llevar "PAN", al enfermo significa, ayudar con lo material. Nuestro fundador decía: “ir a un enfermo, quien además de tener cáncer, tiene su estomago vacío, es muy difícil hablarle de Dios y mostrar su rostro Misericordioso”. Por eso ustedes los donantes, son tan importantes para que cada enfermo viva verdaderamente la caridad. Con su generosa contribución, permiten que la Fundación establezca un  puente entre esa mano abierta que da y la mano abierta de quien recibe.