Oraciones

ORACIÓN DEL ENFERMO

Señor, mi Dios te adoro y te alabo, te amo con todas mis fuerzas, deseo solamente seguirte y agradarte con mi vida a cada momento y recibirte minuto a minuto en mi corazón, en todas las circunstancias agradables y adversas, alegres y tristes. Tú conoces mi estado actual de enfermo, Tú sabes de mis dolores, de mis largas noches de insomnio, de mis agonías, pero también sabes Señor que no quiero un instante sin Ti. Tú sabes que en estos momentos también quiero seguir tuyo y hacer solamente tu voluntad. Regálame la serenidad del alma, la fortaleza de espíritu, la paz interior, y sígueme enseñando que la Cruz del sufrimiento en todas sus formas es parte de nuestra vida humana, frágil y mortal, para que no me alarme y pierda el sentido de la vida en esos momentos; Sígueme invitando a cargar con ella pues quiero seguirte y seguir siendo uno de los tuyos. Señor, si Tú quieres puedes curarme, y solo pienso en amarte y servirte y que Tu nombre sea santificado en mi y aquí en la tierra.

Bendice Tu Iglesia, al Papa, Obispos y Sacerdotes, Religiosos, apóstoles laicos y fieles; aumenta el número de tus amadores y regálanos muchas vocaciones. Bendice esta Obra a favor de los enfermos “La Fundación San Ezequiel Moreno” y  a las Hermanas Agustinas Recoletas de los enfermos, aumentándoles sus vocaciones, que sean muchas las jóvenes llamadas para Ti, que abracen este carisma, y, asegurar así día a día, que sean muchos los enfermos y sus familias que reciban junto con la asistencia espiritual mucha paz y consuelo en medio del dolor. AMEN
 Padre. Rafael Arango Hernández. OAR

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MARÍA SALUD DE LOS ENFERMOS

Dulcísima Virgen María, Salud de los enfermos: nadie mejor que una madre comprende el dolor de sus hijos. Por eso, en estos momentos de sufrimiento quiero desahogar en ti mi corazón. Te pido que me ayudes a comprender los designios amorosos del Señor al permitir esta situación y a aceptarla con generosidad y confianza. Que vea en ella una participación del dolor redentor de Cristo, para la salvación de las almas.

Madre amadísima, tú que sabes tanto de dolores, remedia mis males, alcánzame el don maravilloso de la salud, cura las llagas de mi alma y de mi cuerpo, pero al mismo tiempo dame generosidad y fe sincera para decir: “Hágase en mi, Dios mio, tu santa voluntad”.

Te pido por todos mis hermanos que sufren en las mismas o  peores situaciones, bendice a todos los que me ayudan o ayudan a los demás en el dolor.

Alcánzanos la paz, la paz de cristo, la única paz. Madre mia, te amo mucho. Sé tú mi salud, mi consuelo y mi esperanza. Amén.

Fray Sebastian López de Murga O.A.R.

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Novena a San Ezequiel Moreno