Boletín manos abiertas

SAN EZEQUIEL MORENO
 
Llegamos al octavo mes del año, mes en el cual vamos a recordar y celebrar la memoria de san Agustín, santa Mónica y san Ezequiel Moreno, es decir un mes agustiniano, pues recordaremos y celebraremos la memoria de san Agustín, santa Mónica y san Ezequiel Moreno, con especial cariño y devoción, pues coincide en este año con varios acontecimientos que vale la pena tenerlos en cuenta, como son primero que todo la visita del Santo Padre Francisco, como Vicario de Cristo y cabeza visible de la Iglesia Católica, para que su presencia traiga vientos de Esperanza y Fe, para que con mucha Caridad, trabajemos cada uno desde el lugar en que Dios nos ha llamado a existir para lograr una verdadera reconciliación de hermanos, para lo cual tenemos que dar el primer paso, como dice el Santo Padre, para permitir que Dios siga recreando y realice algo nuevo en cada corazón y en todo el cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
 
Como segundo acontecimiento, en este año 2017 celebraremos los 25 años de haber sido llevado a los altares a nuestro Patrono, san Ezequiel Moreno, como intercesor especial de los enfermos de cáncer, en el mes de octubre y todo en el marco del año de la santidad declarado por la Orden de Agustinos Recoletos, para recordarnos que somos llamados a vivir en ese camino y con la ayuda de Dios, permitir que la Santidad de Dios, se manifieste en cada persona que ayudada y guiada por la espiritualidad Agustino Recoleta, se decida a vivirla cada día.
 
Por todo lo anterior la fundación san Ezequiel Moreno, invita para que todos los que formamos parte de esta obra de Dios, nos unamos en ORACIÓN intensa y perseverante para dar gracias a Dios por tantos y tantos beneficios alcanzados por la intercesión de san Ezequiel, por la vida y obra de nuestro fundador fray SEBASTÍAN LÓPEZ DE MURGA, por tantas personas que nos han precedido en este servicio a Dios, a la Iglesia y especialmente a los predilectos de Dios, los enfermos quienes aceptando lo que Dios permite que vivan cada día, ofrecen su vida y su oración, como verdaderos ENFERMOS APÓSTOLES y gracias por los que actualmente están comprometidos en ayudar a perpetuar esta misión, a lo largo y ancho del país.
 
A los que lean estas letras los invitamos también, para que uniendo los esfuerzos de todos podamos seguir llevando “AMOR Y PAN” a los enfermos más desfavorecidos y quienes padecen el cáncer, pincipalmente.